La Diputada Cecilia Marchán, coordinadora del Colectivo de Mujeres Juana Azurduy presentó en el mes de marzo ante el Congreso un proyecto de ley para reemplazar la imagen del billete de $100 que tiene a Julio Roca, por la de Juana Azurduy para reivindicar su memoria y los derechos de la mujer. Una heroína que, comprometida con sus ideales, luchó junto con otros hombres y mujeres por el futuro de nuestra independencia.
La patria también es mujer, y esta vez tiene nombre. Juana Azurduy fue una Teniente Coronela que con compromiso y audacia luchó por la independencia del pueblo latinoamericano frente a la dominación española, con el sueño de construir una nación para todas y todos.
De piel morena, ojos oscuros y mirada profunda, en su sangre mestiza Juana heredó la sabiduría de los incas y el entusiasmo de los aventureros hispánicos. Nació en el invierno de 1780 en las cercanías de lo que hoy se conoce como Chuquisaca y desde pequeña tuvo un gran sentimiento por defender a los suyos.
En 1805 se casó con Manuel Ascencio Padilla, un hombre que compartía la misma emoción que ella por su tierra, con quien comenzó a participar de la revolución independentista en 1909 y juntos crearon el escuadrón Los Leales para liberar el Alto Perú. Un tiempo después ambos se unieron al Ejército Auxiliar Argentino de Manuel Belgrano. Impactado por la actuación y la valentía de Juana en el campo de batalla, el General Belgrano le regaló su sable.
Sin embargo no todo fue gloria en la vida de Azurduy. Por culpa del enfrentamiento amado perdió no sólo la vida de su marido, sino que también vio morir a sus cuatro hijos. Como si esto fuera poco, sola y con un batallón por combatir, peleó embarazada de su quinta hija. A pesar de todo el sufrimiento, Juana nunca abandonó la lucha por su pueblo.
A lo largo de los años, su coraje fue olvidado, tanto que murió en plena soledad a los ochenta años de edad en la provincia de Jujuy en la más terrible miseria.
Juana Azurduy fue una mujer que se enfrentó a todo en búsqueda de la justicia, el amor y el respeto por su patria. Es necesario que de alguna manera el país le retribuya aunque sea un poco de lo que ella hizo por él. Gracias a la heroína, hoy somos esta historia.

